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Entrevista Pol Alturiac


Pol Alturiac Sorribes es entrenador nivel 1 titulado por la Federación Catalana de Fútbol. Actualmente, entrena en un club de Hospitalet de Llobregat, el FC Can Buxeres. Anteriormente, ha estado en Martinenc, Young Talent, Penya Espanyolista Manigua. Sus inicios como entrenador los hizo en el Atletic Poblenou, un club humilde de Barcelona, donde se inició como jugador cuando era pequeño.

A los 15 años de edad ayudaba a su entrenado, hasta que decidió sacarse el carné de monitor. Siempre le ha gustado trabajar con niños y enseñar, motivación que ha venido de sumadre, profesora de profesión. De ella aprendió a tratar con los demás.

Además de entrenador de fútbol, ha colaborado en campus y eventos deportivos. Una de sus aficiones es escribir sobre aspectos relacionados con el entrenamiento o hacer análisis de partidos que me hayan llamado la atención.

 

FOTO FUTBOL BASE

Defínete como entrenador

“Es difícil definirse a uno mismo, siempre es más acertado que lo hagan los demás, los que conviven contigo y los que han trabajado junto a mi durante estos años. Aun así, voy a intentar hacer una radiografía de cómo me gusta trabajar.

Intento ser cercano con las personas que componen el grupo de trabajo, con jugadores, entrenadores, colaboradores y empleados del club que nos hacen más sencilla nuestra tarea. Creo firmemente en la importancia de llegar a la persona antes que al jugador porque considero que sus emociones serán vitales en su aprendizaje y su rendimiento. Es innegable que un trabajador/jugador/estudiante contento aprenderá más y mejor y por arrastre su rendimiento aumentará, no solo en lo cuantitativo sino también en lo cualitativo y al final este es nuestro fin, potenciar el talento.

Soy muy estructurado con el trabajo. Me gusta tener definidos los objetivos a corto, medio y largo plazo, aunque estos puedan irse modificando durante el tiempo. Siempre me gusta tener claro hacia dónde vamos y cuál es nuestro deseo. Lógicamente debemos hacer partícipes a los integrantes del grupo de trabajo.

Soy muy distinto del chico que se inició cuando tenía 15 años ayudando a su entrenador y seré muy diferente cuando pasen algunos años. Uno lee, se informa, estudia, se preocupa y se ocupa y cuando uno pone en práctica lo aprendido, duda y modifica en base a sus creencias y sus experiencias. Por eso, me propuse hace un tiempo dejar de renegar de ciertas formas de trabajo porque todo es válido si tiene un objetivo lógico.”

¿Que te hizo dar el paso a los banquillos?

“Todo empezó haciendo un favor a mi entrenador en esa época. Él entrenaba a un equipo de benjamines previo a nuestro entrenamiento y un día se quedó sin segundo entrenador por motivos laborales. En ese momento tanto él como el club me propusieron ayudar. La verdad es que no dudé, siempre me habían gustado los niños y tenía curiosidad de cómo se vería el fútbol des de un banquillo. Era la oportunidad de modificar lo que no me había gustado de mis antiguos entrenadores y potenciar lo que me había gustado.

La temporada siguiente el club me ofreció encargarme del equipo de Prebenjamines de la entidad. Me había gustado tanto la experiencia como ayudante que no dudé en volver a aceptar la oferta. Recuerdo que ese verano me apunté al curso presencial de Monitor de Fútbol Base organizado por la Federación Catalana de Fútbol, lo recuerdo porque el curso me dejó con ganas de saber más, se me hizo corto y poco profundo. Ahí entendí que realmente quería sentarme en un banquillo.”

En el fútbol base, ¿educación y competición están reñidos?

“Es una de esas preguntas que siempre está sobre la mesa y sobre las que se escriben miles de opiniones. Considero que ambos aspectos no están reñidos de por sí. El problema real reside en cómo está estructurado el “circo” a día de hoy.

Hay varios agentes externos que contaminan la educación y la competición en el fútbol base. El primero de ellos son las federaciones. Son las que mayor repercusión y peso tienen sobre los clubes. Ellas son las que deberían evitar que se realizaran según que prácticas y actuar más duramente contra las faltas de educación en los campos de fútbol y contra la falta de ética de algunos clubes.

En segundo lugar, encontraríamos el club, con esto no quiero decir que todos los clubes lo hagan, sino que ellos son los que tienen una de las llaves para conseguir que ambos aspectos no estén reñidos y puedan ser favorables para los jugadores. Si el mayor activo que un club puede ofrecer es una categoría, mal vamos. Si una categoría no es vestida de más aspectos, de poco vale. Difícilmente (por no decir imposible) los jugadores de la mayoría de clubes, por mucha categoría que tengan conseguirán vivir de este deporte, pero siempre serán personas y deberán convivir día a día con más personas y deberán estudiar y trabajar por lo que se les debe dar herramientas y feedbacks adecuados a la edad que tienen y a la realidad que les viene.

En tercer lugar (aunque a una altura muy parecida a la de los clubes) encontraríamos a los familiares. Digo que quizás deberían estar a la misma altura que el club porque ellos son libres de apuntar a sus hijos a uno u otro sitio, de igual manera que lo son para apuntar a su hijo una u otra escuela o a una academia de refuerzo. Los padres y tutores de los jugadores son un pilar fundamental para conseguir que educación y competición no estén reñidos. No se puede evaluar al jugador, equipo o entrenador en base a una competición que está pensada principalmente para contentar a algunos y asemejar a los más pequeños a los grandes, imitando el modelo competitivo de las grandes ligas profesionales. Muchos padres están deseando que llegue el fin de semana para ver ganar a su hijo, sea como sea el proceso semanal y la ética usada.

En cuarto lugar, estaríamos los entrenadores, aunque como en el caso de los familiares, a una altura muy cercana a la de los clubes. Nosotros somos libres de ir a un club u otro, dependiendo de nuestra ética y la del club al que queremos ir a trabajar. Es indudable que, como en el caso de los padres y tutores, hay muchos entrenadores que están esperando el fin de semana para ganar y sentirse bien.

A día de hoy hay clubes que compaginan perfectamente la competición con la educación a través del deporte, el objetivo es que los familiares de los más pequeños y de los jóvenes se detengan a pensar que valoran de un club y de un entrenador.”

¿Cuál ha sido la situación más bonita que has vivido en un campo de fútbol como entrenador?

“Quizás no es la más habitual o la que la gente pensaría, pero como entrenador es algo que me llena mucho. Cuando pasada la temporada, incluso los años, vienen los jugadores que un día entrenaste, ya crecidos y te recuerdan, te paran, te saludan y te dan las gracias. Posiblemente esta es la sensación más satisfactoria que he podido sacar de estos años, más allá de victorias y goles.

Al final entrenamos por la vocación de ayudar a los demás y cuando algún jugador te da las gracias por ello y recuerda esa época como una experiencia feliz, es algo bonito de ver.”

En un futuro, ¿donde te ves como entrenador?

“La verdad es que intento no pensar mucho en el largo plazo, veo mejor centrarme en el día a día y disfrutar de lo que venga. Realmente es difícil poder vivir de esto en este país por lo que, si decido hacerlo, deberá ser fuera. Aunque como “hobbie” me veo entrenando durante muchos años.

Todo dependerá de las pretensiones. Si es para vivir de esto, posiblemente sea fuera. Si es como hobbie será en la ciudad en la que resida.

Aunque en los últimos tiempos me ha entrado el gusanillo de compaginar el ser entrenador con la gestión deportiva y la coordinación. Otra de las opciones que también contemplo es entrar a trabajar dentro de un grupo grande de trabajo, pudiendo aportar mi experiencia y mis conocimientos a la vez que yo me nutro de los compañeros.

Lo único que tengo claro es que me veo entrenando durante muchos años más y sobre todo sin perder de vista el fútbol base donde me siento realmente bien.”

Consejo para todos aquellos que estén pensando en ser entrenadores:

“Mi consejo para todas las personas que estén pensando en iniciarse como entrenadores es que lo hagan realmente por vocación. Deben ser conscientes de la importancia que tiene un entrenador/formador en el fútbol base, no solo en lo deportivo y es algo que es vital que sepan.

Lo más importante es la vocación de ayudar a los demás, hacer que mejoren y solo así mejorar ellos. No se puede pasar por el fútbol base con la intención de aprender en detrimento de los pequeños o jóvenes que se entrenen sino que debe ser algo recíproco (incluso un 70% – 30% en nuestro detrimento).”

Fran Martínez – @fran21hawtin

 

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