Voy a hablar de la eliminación de la selección brasileña en el Mundial de Brasil. El partido va a quedar como algo para el recuerdo, pero voy a intentar analizar algunos aspectos que se han visto ya desde el comienzo del mundial para acabar hablando del partido de semifinales contra Alemania.

Enlace original foto: www.peru.com

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Presión.

La selección brasileña, la selección más laureada del fútbol mundial. La verde-amarela. Las cinco estrellas en el pecho. La selección de Pelé, Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho, Romario, Roberto Carlos, Cafú, Tostao, Rivelino, Garrincha, Didí, Zico….

Brasil tiene siempre la obligación de ganar, ya sea por el escudo, por las estrellas que lleva en la camiseta, por historia o por jugadores, normalmente grandes estrellas. Pero siempre tiene la obligación de ganar.

Imaginaos qué nivel de presión mediática han tenido que soportar los jugadores no solo con eso, si no porque este mundial se juega en su casa. El segundo Mundial que se juega en Brasil. Del final del primero muchos nos acordaremos.  Año 1950, Brasil- Uruguay en la final en el Maracaná y Uruguay dando la campanada y certificando el llamado “Maracanazo”. Tenían la obligación no sólo de ganar por ellos y por la afición, si no para eliminar esa afrenta histórica.

Pues con este cóctel mediático han llegado los jugadores y cuerpo técnico brasileños a “su Mundial”, envueltos en una nube de invencibilidad después de la victoria el año pasado en el mismo escenario en la copa confederaciones contra la campeona del mundo y doble campeona de europa que en lugar de ayudarles, les ha dado el papel de favoritos.

Aspecto emocional.

Se ha visto desde el primer partido. Brasil – Croacia, salen los jugadores al campo y durante la ceremonia de los himnos, el himno brasileño acaba y tanto jugadores como afición siguen cantando el himno “a cappella”. Una vez acaba el himno podemos ver a varios jugadores visiblemente emocionados. Simplemente puede ser la emoción del momento, ver a toda la afición cantando el himno en el Mundial y en tu casa es un momento emotivo y comprensible. Pero hemos visto esa misma reacción partido a partido. No ha sido solo la emoción del primer partido, en todos los partidos se han repetido esas imágenes.

Esas lágrimas pueden estar reflejando un alto nivel de sufrimiento interno por el alto grado de responsabilidad que sienten en ese momento y que no son capaces de afrontar sin una rotura emocional.

Habrá quien pueda decirme que estoy equivocado y que es una interpretación ambigua. Sí, puede ser. Pero voy a poner otro ejemplo, aunque no sea referido a Brasil. En la final de Champions League de la temporada 2008-2009 se enfrentaban FC Barcelona y Manchester United. Pep Guardiola preparó un vídeo para poner a sus jugadores justo antes de salir a jugar. Durante los primeros minutos vimos a un Manchester United muy superior, creando varias ocasiones de gol y dominando, hasta el gol de Samuel Eto´o. Posteriormente a esa final, muchos jugadores comentaron que salieron a jugar con tal nivel de emotividad que se sintieron un poco bloqueados y no supieron reaccionar a lo que estaba pasando. Es otro ejemplo donde se puede ver que ese nivel de emotividad justo antes de un partido puede no ser beneficioso.

¿Y qué decir de la tanda de penalties en octavos de final contra Chile? ¿Quién no recuerda a Neymar llorando en el suelo una vez conseguida la victoria? ¿Demasiada presión y responsabilidad? ¿Miedo a perder?

Influencia emotividad- Forma de jugar.

Muchos han criticado la forma de jugar de esta selección brasileña. Parece que se ha abandonado ese llamado “jogo bonito” por un tipo de juego mucho más práctico, basado en contraataques y en una buena defensa, con un medio del campo mucho menos creativo de lo que acostumbraba. No vamos a discutir aquí si hay jugadores para jugar de otra manera o si es una decisión acertada o no.

Lo que sí voy a comentar es un patrón que se ha repetido en todos los partidos del torneo, incluso en la semifinal contra Alemania. Brasil sale a los partidos como un ciclón. Presión intensa basada en el físico, altos niveles de emotividad que le hacen ser más agresivo en esa presión cuando el rival aún está asentándose en el campo. Hasta la semifinal, Brasil consiguió, durante esos minutos iniciales, amedrentar a sus rivales y encerrarlos en su campo. Puede ser que marcase o no, pero no hay duda que durante un tramo de 15-20-30 minutos ha dado la sensación siempre de ser un equipo muy superior a su rival gracias a este nivel de intensidad física. Apoyado por su público, hemos visto muchas veces a los jugadores pidiendo a la afición que no parasen de animar y que jaleasen a los suyos, quizás para mantener alto este nivel de activación.

Una vez pasados esos minutos de alta intensidad, posiblemente por desgaste físico, esa presión desaparecía tal y como había estado unos minutos atrás, y Brasil se volvía una selección más vulnerable y más dependiente del nivel de acierto individual de sus jugadores, en especial de su pareja de centrales y de Neymar.

El propio Scolari admitía antes del Mundial: “a fútbol, ya sea ofensivo o defensivo nos ganarán varios. A pasión, somos favoritos”.

Incluso en la propia semifinal contra Alemania hemos visto esta salida en tromba brasileña. Acercamientos al área en el primer minuto, primer disparo a puerta de Marcelo en el minuto 2…. Aunque esta vez Alemania consiguió que ese estado inicial durase tan sólo hasta el minuto 8 donde consiguió mantener el balón en una posesión larga, desactivando esa presión brasileña,  que apenas volvimos a ver hasta unos minutos aislados al comienzo de la segunda parte. Pudimos verlo también en el partido de Cuartos de final contra Colombia. Salida en tromba brasileña, gol en los minutos iniciales y varias ocasiones para cerrar el partido en los primeros 25-30 minutos.

Motivación.

El partido de cuartos de final se puede decir que dejó más malas noticias que buenas para Brasil. La buena: la clasificación para semifinales. Las malas: la sanción de Thiago Silva (el capitán y central indiscutible) y la grave lesión de Neymar (la estrella del equipo y el jugador que pone la creatividad de medio del campo hacia adelante).

Brasil se quedó en ese partido sin dos de sus 3 pilares fundamentales (el otro sería David Luiz, el otro central titular del equipo). Los jugadores y técnicos se apresuraron a salir a rueda de prensa a decir que iban a ganar la copa para dedicársela a Neymar y que ahora tenían una motivación extra, como era ganar sin su estrella y sin su capitán.

Sinceramente no creo que este punto te dé una motivación superior. Es probable que tú quieras sentirte más motivado gracias a este punto y quieras dar todo lo posible por compensar esas bajas, pero parece improbable que tu cuerpo y tu cabeza se sientan más fuertes o motivados cuando no puedes contar con tus dos mejores compañeros. Otra cosa sería el caso contrario, que Neymar y Thiago Silva se recuperasen a tiempo uno y el otro volviese de la sanción para el partido de semifinal. En este caso la motivación sería más elevada ya que sabes que con ellos en el campo, el equipo es más fuerte y hay más opciones de ganar.

Las “Sambamanias”.

Pongo ese titular porque es el que puso ayer el Diario Marca hablando de las manías de la selección brasileña.  Brasil ha sido a lo largo del campeonato una selección con un gran número de costumbres, supersticiones o “manías”.

Entre ellas podemos destacar el salir al campo con todos los jugadores en fila con una mano en el hombro del compañero de delante, entrar al campo con el pie derecho, la ceremonia del himno a cappella, jugadores exaltando a la afición, ruedas de prensa siempre con capitán y seleccionador, la chaqueta de Scolari….

Las manías, tics o supersticiones pueden estar bien cuando salen de forma involuntaria o cuando realmente sabemos que, aunque no la hagamos, no ocurrirá ninguna catástrofe.

¿Qué pasaría si cuando voy a entrar con el pie derecho al campo, tropiezo y entro con el izquierdo? ¿O si cuando vamos a salir a jugar, se me cae el brazalete de capitán y no puedo llevar la mano en el hombro del compañero? ¿Voy a hacer un mal partido por eso?

Las supersticiones son simplemente eso, supersticiones. Creencias no fundamentadas que tenemos de que algo nos irá mal si no hacemos lo que solemos hacer de forma habitual. Lo que tenemos que hacer es cambiar esas creencias, enseñarle que no va a pasar nada por no hacerlo o por hacerlo mal. Puede ser que siga manteniendo esa costumbre, porque siempre le ha ido bien así, pero es necesario que comprenda que no va a pasar nada porque un día no pueda hacerlo o porque lo haga mal.

Un pequeño apunte final.

Cuando tanto se habla de las veces que la psicóloga va a las concentraciones, de cómo ha trabajado con los jugadores, de si viaja con el equipo o no, si tiene tantos ayudantes o no…. ¿es una buena señal?¿ Se habla igual de cómo ha trabajado el fisioterapeuta con ellos?¿ O de cómo el segundo entrenador ha planteado los entrenamientos?

Creo que el tema de tener una psicóloga trabajando con ellos se ha llevado de mala manera de puertas hacia afuera. Un psicólogo es un miembro más del cuerpo técnico, que hace su trabajo e intenta ayudar a obtener mayor rendimiento. Cuando se habla tantas veces de esa figura en un torneo de tan solo 1 mes de duración…. algo raro está pasando (no lo digo por el trabajo que ella ha realizado, si no por como lo ha llevado la federación, la prensa….).

CRISTHIAN FERNÁNDEZ OTERO @cr1sth1anvr46
Licenciado en Psicología, Máster en psicología del deporte y de la actividad física.
Psicólogo deportivo en UDC Barbadás y CB Pabellón Ourense Femenino.
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