Participar en una competencia de fútbol te enseña mucho más que las reglas del juego; te brinda herramientas que se pueden trasladar con facilidad a otras áreas de tu cotidianidad y de esa forma, realizar cambios en tu vida.

El fútbol requiere de pensamiento rápido, reflejos ágiles y la habilidad de trabajar como parte de un equipo, y estas habilidades te pueden ayudar a mantenerte concentrado y productivo, tanto en los aspectos personales de tu vida como en los profesionales.

Sé parte del equipo

En el fútbol se gana y se pierde como parte de un equipo; las individualidades no ganan partidos, pero puede que una persona sea la que anote el gol ganador o falle un tiro crítico que lleva a la derrota.

Formarás parte de muchos equipos durante tu vida, desde el grupo familiar hasta de un departamento en tu trabajo. Estas personas dependerán de ti, y tú de ellas, para lograr ciertas metas, ya sean metas académicas o para terminar un proyecto a tiempo.

Estas relaciones requieren de colaboración, de la misma manera en la que trabajas con tus compañeros de fútbol al realizar un pase o al marcar un oponente de forma que no pueda robarle el balón a tu equipo.

El fútbol te ayuda a entender que ya sea que ganes o pierdas, lo haces como un equipo. Tú no tomas todo el crédito cuando un proyecto de grupo sobrepasa las expectativas y tampoco asumes toda la culpa si el mismo proyecto fracasa. Esto requiere que fomentes otras habilidades tales como: una fuerte comunicación, para que tus compañeros de equipo (o de trabajo) sepan qué es lo que estás haciendo y qué es lo que se espera de ellos.

A tomar riesgos y cometer errores

Tomar riesgos, como realizar un tiro hacia la portería desde el mediocampo, puede llevar al fracaso, pero también puede terminar en una asombrosa victoria.

Esto también es cierto en la vida. Aprender a tomar riesgos significa que le abres la puerta a nuevas ideas y a proyectos interesantes, incluso cuando puede que fracasen. Tomar riesgos que no funcionan (dentro y fuera de la cancha) te enseña a manejar los errores, a aprender de ellos y hacer los cambios necesarios para mejorar tus decisiones futuras en vez de quedarte paralizado cuando las cosas no salen de la manera que las planeaste.

De manera adicional, esto también abarca el lidiar con los errores de terceras personas, ya sea que se trate de un árbitro que señaló una falta de manera incorrecta o un miembro de la familia que tomó una muy mala decisión financiera.

Aprendes a asumir las derrotas

Incluso los mejores equipos de fútbol pierden en ocasiones, lo que es una importante lección que puedes aplicar a tu vida. Puede que hayas jugado como nunca durante un partido, pero aun así, tu equipo sale derrotado. Comprender esto te ayuda a sobrevivir a esas entrevistas de trabajo que terminan con el temido “no nos llame, nosotros le llamaremos” o cuando eres ignorado para un ascenso.

Una derrota en el fútbol puede revigorizar al equipo, haciendo que tus compañeros se esfuercen mucho más en las prácticas o que desarrollen esas habilidades en las que necesitan más trabajo, como los pases o los tiros de anotación. Lo mismo se aplica a la vida, por ejemplo: usar la derrota para reenfocarte en cómo obtener ese ascenso que tanto deseas.

La importancia de la perseverancia

El fútbol presenta un gran número de desafíos que ponen a prueba nuestra perseverancia. Perder un partido importante, ser enviado a la banca, fallar o conceder un gol que nos cuesta el partido y un sinfín de otros retos que constantemente mellan la confianza del jugador y lo tientan a desistir.

El lado físico del juego también demanda perseverancia, tanto mental como físicamente. A menos que el jugador sea sustituido durante el juego, tienen que estar activos en el campo de juego por 45 minutos sin ningún tipo de descanso. Y deben hacer frente a 45 minutos más luego del pitazo que marca el medio tiempo.

Puede que los jugadores no estén corriendo todo el tiempo que permanecen en el campo, pero tienen que estar activos, atentos y listos para responder a los cambios que ocurren en el campo de juego todo el tiempo.

El fútbol es una excelente herramienta para desarrollar la resistencia y la energía de los niños. Por supuesto, no tendrán que jugar partidos de 90 minutos, pero animándoles a ser activos y a estar atentos todo el tiempo a lo largo de todo el partido, les ayudarás a fortalecer los músculos físicos y mentales que les ayudarán al largo plazo.

Y muchas cosas más

El fútbol también te ayuda a desarrollar otras habilidades valiosas. Te enseña la importancia de la actitud y de cómo una buena actitud puede revitalizarte a ti y a los que te rodean. Aprendes que siempre puedes ser mejor y que la clave para eso es la práctica, y mientras más practiques, estudies o trabajes en un proyecto, serás cada día mejor.

El fútbol te enseña dignidad  ante la victoria y después de una derrota, lo que te ayuda a convivir y a trabajar con los demás en un mundo donde las dinámicas están en constante cambio.

Edith Gómez Benítez

@edigomben

 Periodista en , especializada en .

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