“Detrás de cada persona difícil hay una historia difícil”, está frase me la repetía constantemente un compañero de trabajo en relación con los usuarios complicados que atendíamos en el mismo. Venían personas con bastante mal humor a descargar sus iras contra unos empleados que estábamos cumpliendo nuestro trabajo diario. El caso es que a pesar de todo uno se intentaba poner en el lugar de la otra persona  e intentaba comprenderlo a través de una forma asertiva.
Cuando llegue al fútbol como entrenador de equipos de base, también aprendí que detrás de un niño difícil hay un padre difícil. Eso es pero que muy cierto. Cuando empiezas la temporada sin conocer a los padres todavía, ya puedes intuir quién es su hijo, mirando de reojo a la grada. Hay padres que se creen que tu tienes la obligación de educar a sus hijos y cualquier acto de ellos durante entrenamientos o partidos es cosa tuya, y es cierto, pero no entienden que la educación de sus hijos debe de empezar primero por ellos (desde su ejemplo) para implicarse en ella de una forma positiva. Un niño que tiene un padre educado, sincero, tiene valores fundamentales, etc, quizás casi al 90 por ciento su hijo será muy parecido, sino igual. Ahora bien un padre maleducado, sin valores fundamentales que lo caractericen, con mala actitud, su hijo casi al 99 por ciento, también seguro que se le parece.

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Hace tiempo escuche que cada uno tiene la cara que se merece y eso es muy cierto. Tu ves a una persona alegre, con brillo y educada, y es muy probable que sea buena gente. Ahora también te toca ver a personas con una cara estirada, malhumorada, enfurecida, etc….. esto es seguramente que cumplen muchos requisitos en el día a día para tener la cara que tienen.
Somos lo que pensamos. Cuando te toca detrás del banquillo el típico padre “plasta” que está todo el partido con frases tipo: “ya verás que la perdemos, ya verás que nos meten, si es que no damos una, es que el entrenador también no los pone en su posiciones, tu verás que falla ….), y estas frases cada 2 minutos, se acumula un ambiente negativo, que afecta desde el entrenador hasta los jugadores del banquillo o los asistentes que lo pueden escuchar y claro….. por esto no perdemos el partido, pero claro tampoco ayuda a ganarlo.
Esta demostrado que con una suma de todas las partes de pensamientos positivos, el rendimiento del equipo es mejor que la suma de los pensamientos contrarios.
Estos tres aspectos nos pueden ayudar a comprender muchas cosas de lo que rodea al equipo de nuestro hijo, en el caso de ser padres:
  1. Si tu niño no juega, es por algo. Siempre habrá algún padre que diga: “es que mi niño es muy bueno pero le tiene manía el entrenador” y claro su niño es muy bueno pero el entrenador para fastidiar al equipo lo deja sentado en el banquillo sabiendo que puede decidir el partido con su calidad. Este punto solo es aplicable cuando aun estando nuestro hijo en Fútbol Base, el equipo tiene una condición competitiva de primer equipo del club, porque indudablemente uno de los objetivos en el fútbol formativo debe de ser que todos los niños jueguen y se sientan integrados en el equipo.
  2. Cuando tu niño juegue siéntate y disfruta tanto si pierden como si ganan. Si quieres ser entrenador haz un curso y lo eres, pero si te toca ser padre se padre.
  3. Si tu ves que a tu niño no le apasiona el fútbol no lo lleves a entrenar y si a una actividad que le guste y disfrute con la misma. No lo lleves porque a ti si que te apasiona, seguro que es mejor para ellos. Si tu ves que lo que quieres es que tu hijo haga deporte y por eso lo apuntas y tu niño tiene un nivel más bajo no te empeñes en apuntarlo al mejor equipo. Busca un equipo que disfrute.

Al fin y al cabo lo importante es el niño, los padres somos un aspecto secundario que debemos velar por la felicidad y el bienestar de nuestros hijos.

Francis Luque – @franxluxna

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