Es una realidad irrefutable ese dicho que cuenta que “cada equipo juega como entrena”. Un buen entrenamiento acompañado de una organizada planificación son la base para lograr aquellos éxitos deportivos que nos propongamos, siempre y cuando, nuestro grupo de jugadores guíen el camino que les marcamos. Aunque para ello, es necesario algo aún mas importante si cabe: ser un equipo, una familia
El primer paso está en sustituir el sustantivo “equipo” por el de “familia”. El grupo debe captar que forman algo mas que un simple conjunto de 20-25 jugadores que cada semana entrenan para jugar, que son algo mas que simples compañeros de equipo que solo se ven en el verde del césped cada día de entreno o partido. Hacerles entender que, durante 9 meses que dura la competición, aquel que está a su lado será quien luche junto a él, hombro con hombro, por honrar el escudo que portan, que ese otro que tiene a su lado, dará la cara por él cuando lo necesite, que aquel otro que se encuentra frente a él, le levantará cuando caiga, le ayudará cuando lo pase mal y le aupará en los éxitos. En definitiva, hacerles ver que mas que compañeros, son hermanos. Hermanos que componen una misma familia, esa familia con la que conviven cada día. Su casa, el vestuario, Su patio de juego, el césped donde entrenan y juegan.
Lograr esta armonía dentro de un grupo de jugadores es el primer paso que debemos dar, incluso antes de comenzar a imponernos metas deportivas. La figura del entrenador es clave. Tratar al grupo de jugadores de igual manera, ser cercano y trasparente con ellos, hablar con ellos, tanto de temas deportivos como de extra deportivos, apoyarles en momentos complicados y saber motivarlos tanto cuando erran como cuando logran éxitos. Los jugadores deben ver a su entrenador como ese padre de familia en el fútbol, como un hermano mayor que tienen a su lado para lo que necesite, siempre y cuando, no se traspase esa delgada línea del respeto de las jerarquías, algo que el entrenador debe saber manejar.
Realizar jornadas de convivencia deportivas o extra deportivas, pasar un rato con ellos antes de comenzar los entrenos en los que se dialogue de todo, incluso haya risas y bromas, experiencias nuevas junto a ellos, subdividir grupos de entrenamiento entre jugadores desconocidos o con poca relación para que se fomenten los lazos amistosos, participar con ellos en torneos deportivos o juegos de grupos para que aprecien que eres uno mas, son simples ejemplos de cosas a hacer para fomentar esta relación en el grupo de jugadores.
Los éxitos deportivos podrán lograrse o no, pero lo que seguro logramos es que ese grupo jamás olvide la temporada realizada, y sobre todo, jamás olviden a su entrenador. Eso, sin lugar a dudas, es el verdadero triunfo del entrenador.
FERNANDO J. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ @Nandi_1989
Monitor Fútbol Base
Mairena del Aljarafe (Sevilla)
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