En primera, así es como se conjuga el verbo persistir, y si nos adentramos en la definición encontramos como común denominador que se refiere a ‘mantenerse firme o constante en una cosa’, queda fácil.

Ayer releía en la tarde cierta entrevista de un diario español al colombiano James Rodríguez, icono de la justa mundialista pasada y sobre todo un personaje que ha impactado sin duda por su buen fútbol, por su imagen, pero sobre todo por su calidad humana, ésta vez quería leer entre líneas y la verdad es que lo que impregna el cafetalero se prestó perfecto a la intención.

Enlace original foto: www.mirror.co.uk

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Desde niños nos involucran en el mundo futuro y la pregunta ‘¿qué quieres ser de grande?’ parece no desaparecer, y cuando el niño la contesta casi siempre viene acompañada de una sonrisa, incluso ojos cómplices; así fue la infancia de James David Rodríguez Rubio, un chico que tuvo complicaciones desde los cinco años cuando su padre lo abandonó, pero fue por medio de su mamá que recibió todo el apoyo para continuar con sus metas.

A partir de los seis años tuvo la suerte de que su padrastro ‘Juanca’ lo inclinara a jugar fútbol, lo inscribiera a una escuela y le acompañaba a los entrenos, James decía que ‘él no era el mejor, pero las pasaba; que aprobaba pero no era excelente’, el chico tenía de ídolo a Valderrama, y veía a los galácticos desde la pantalla, tenía bastante claro lo que quería, aunque lo viera lejano (como la gran mayoría), la diferencia aquí fue la persistencia que tuvo.

Hace apenas unos seis meses desde que su nombre comenzó a ser eco entre nosotros los amantes del fútbol, y también en aquellos quienes ven ocasionalmente eventos deportivos con su familia y amigos, y no es para menos, era su primer mundial, fue el ganador de portar el dorsal 10 y representando a una selección, que si bien es cierto no tenía tanto historial en mundiales, tenía a hombres comprometidos con el escudo y que, en conjunto, venían desplegando de un fútbol muy bonito dirigido por el argentino José Pekerman (a quien James considera como maestro y amigo).

Los resultados que ha venido presentando en su primera temporada el 10 merengue han sido simplemente sorprendentes: goles, asistencias, regates, velocidad, talento y polivalencia, y todo esto a sus escasos 23 años. Todo esto, fruto de su persistencia, de animarse a creer en aquel sueño de no solo poder pisar Bernabéu de grande, sino hacer que el Bernabéu sea su casa y le cante la afición blanca.

Para concluir cito a Billy Jean King: ‘Los campeones siguen jugando hasta que lo hacen bien’.

 IVONNE VAL-NAV @IvonneValNav

 

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